Yeah, this one didn’t work for me. For the record, I liked the previous 28 Years Later; for me the fact that it doesn’t read like a standard zombie movie is a feature, not a bug, so that’s not my point of contention with this one. In fact, of its two distinct story elements, the most compelling one is Ralph Fiennes’ Dr. Kelson forging a sweet if disturbing friendship with an alpha zombie (Chi Lewis-Parry).
The other half, the one that follows poor Spike (Alfie Williams) conscripted as a sort of child soldier in the gang of the lunatic Jimmy Crystal (Jack O’Connell), did not work for me on any level. It feels like such a waste to see Spike become little more than a background extra in his own story, after the layered portrait of his character in the previous movie, and as for O’Connell his performance was I guess effective but “dangerous madman” is an archetype that actors can do on autopilot. By the time the very first scene with him and his disciples ends we’ve learned as much about them and their dynamic as we’re going to, so each return to them after the quiet self-reflection of the Fiennes storyline feels newly frustrating.
On themes, as well, the Jimmies at best trade in cliches about our basest instincts, whereas Dr. Kelson (as he did already in the previous movie) builds an unusual plea for compassion in situations where most would not. Unfortunately, that’s not enough to save the movie for me.
28 Years Later: The Bone Temple in IMDb
28 años después: El templo de los huesos (2026)
Qué se le va a hacer, esta no me ha gustado. Quiero que conste que la anterior 28 años después me gustó; el que no fuera una película de zombis al uso no era un fallo, sino todo lo contrario. De hecho, de las dos historias que se cuentan en esta nueva entrega, la más interesante es precisamente la conmovedora (y perturbadora) amistad que se fragua entre el Dr. Kelson (Ralph Fiennes) y un temible zombi gigante (Chi Lewis-Parry).
La otra mitad, la que sigue al pobre Spike (Alfie Williams) tras haber sido reclutado por la banda de maníacos de Jimmy Crystal (Jack O’Connell), para mí no funciona en ningún nivel. Es una lástima ver a Spike relegado a poco más de un extra en su propia historia, después de lo compleja que fue su caracterización en la anterior película, y en cuanto a O’Connell supongo que su actuación se puede calificar de efectiva pero lo cierto es que “loco impredecible” es un cliché que los actores hacen ya con piloto automático. Para cuando acaba la primera escena en la que salen él y sus discípulos ya sabemos todo lo que hace falta sobre sus personajes y dinámicas, de forma que cada vez que volvemos a ellos es nuevamente frustrante.
También en lo que respecta a los temas, el de los Jimmies es en el mejor de los casos el cliché de los peores instintos del ser humano, mientras que el del Dr. Kelson (establecido ya en la anterior peli) rompe una lanza a favor de la compasión en situaciones en las que a pocos se les pasaría por la cabeza. Por desgracia, no es suficiente para salvar la película.