Girl (2018)

¡En español!

Girl takes a slice of life look at Lara (Victor Polster), a transgender teenage girl in Belgium who just moved with her father and younger brother to transfer to a prestigious ballet academy. We will see her try to cope with her new environment while undergoing hormonal treatment, therapy, and prepping for sex reassignment surgery.

It is disappointing that Lara, in 2018, is played by a cisgender male actor. At a time when trans actors still can only ever find work playing trans characters, giving one to a cis actor perpetuates that exclusion. Victor Polster was cast presumably because he’s a ballet dancer in real life, which seems to suggest dancing is the sine qua non quality of the role. This is baffling to me; certainly the movie devotes an extenuating amount of its running time to just watching Lara practice her lessons, but I don’t feel like it has anything meaningful to say about ballet at all. It shows that it’s a very demanding art, certainly, but that’s not a groundbreaking message; it feels at times like we’re going to talk about the relationship between ballet and nutritition and body weight, or about the competition it fosters between dancers for the juiciest roles, but those threads never end up going anywhere. So we just watch Lara rehearse the same difficult routines, over and over again.

To me, the core of the movie was in Lara’s struggle with herself, with the dance academy being a backdrop where her anxiety and insecurity take shape. I liked that, by having Lara’s dad be completely supportive of her, and her being treated for the most part as one more student at school, the movie shows us how even in the best circumstances a trans person still has a very steep hill to climb in life; Lara is her own worst enemy, grappling with insecurity and self-loathing. As played by Polster, even while all of these issues play out she remains a bit of a cypher; the camera always stays fixed on her even while other people are talking, but she herself has very few lines across the entire movie, choosing instead to don a mask of neutral self-possession. Her life is not without micro-aggressions, but for the most part her biggest battle is fought inside her own mind.

In this theme Girl had the potential of being a deep, introspective discussion of trans acceptance and integration, but its extensive dance interludes bloat its runtime and its refusal to address many of its own open questions diminishes its emotional throughline. The movie itself realizes that it’s squandered too much time (there’s a point where multiple characters verbally inform us that Lara has stopped eating, not that we ever see it play out or learn why), and the ending rushes to an abrupt, out of place conclusion that fails to work as closure. Its heart is in the right place, but ultimately this form did not work for this story.

Girl on IMDb

 

Girl (2018)

 

Girl nos muestra la vida cotidiana de Lara (Victor Polster), una adolescente trans en Bélgica que se acaba de mudar con su padre y su hermano pequeño para incorporarse a una prestigiosa academia de ballet. La veremos intentar adaptarse a su nuevo entorno mientras recibe tratamiento hormona, terapia, y preparación para la operación.

Es decepcionante que Lara, en 2018, sea interpretada por un actor cisgénero. En un momento en el que a los actores trans se les sigue contratando solo para papeles trans, darle uno a un actor cis perpetúa esa exclusión. Victor Polster fue contratado presumiblemente porque es un bailarín de ballet en la vida real, lo que sugeriría que el baile es la cualidad sine qua non del personaje. Es algo que para mí es incomprensible; desde luego la película dedica una cantidad agotadora de tiempo solo a observar a Lara practicando sus lecciones, pero no me ha parecido que tenga nada concreto que decir acerca del ballet. Muestra que es un arte muy exigente, naturalmente, pero eso no es un mensaje muy rompedor; a veces parece que vamos a hablar de la relación entre el ballet y la nutrición y el peso, o de la competencia que promueve entre bailarinas por los papeles más suculentos, pero esos hilos no acaban yendo a ninguna parte. Así que nos limitamos a ver a Lara practicar los mismos movimientos una y otra vez.

Para mí, el alma de la película está en la lucha de Lara contra sí misma, con la academia de baile como fondo donde su ansiedad y su inseguridad toman forma. Me gustó que, al darle a Lara un padre que la apoya incondicionalmente, y al hacer que en la escuela la traten más o menos como a una estudiante más, la película nos muestra que hasta en las mejores circunstancias una persona trans aún tiene un arduo camino que recorrer en su vida; Lara es su peor enemiga, dolorosamente carente de autoestima. Tal y como la interpreta Polster, incluso con estos problemas no deja de ser un misterio; la cámara siempre se queda fijada en ella, incluso cuando hablan otros personajes, pero ella misma apenas tiene unas cuantas frases en toda la película y prefiere adoptar una pose de calma neutral. Su vida no carece de microagresiones, pero en general su mayor combate se libra dentro de su propia mente.

En esta línea Girl tenía el potencial de ser una discusión profunda e introspectiva de aceptación e integración trans, pero sus excesivos interludios de baile lastran su ritmo y su falta de respuesta a muchas de sus propias preguntas reducen su impacto emocional. La misma película se da cuenta de que ha desperdiciado demasiado tiempo (hay un momento en el que varios personajes nos informan verbalmente de que Lara ha dejado de comer, pero nunca vemos cómo se desarrolla eso ni por qué), y el final se da de bruces contra una conclusión abrupta y desencaminada que no funciona como tal. Tiene buena intención, pero en última instancia esta forma no funciona con esta historia.