Ben Is Back (2018) – Movie Review

Julia Roberts and Lucas Hedges in Ben is Back

¡En español!

If you only saw the first scenes of Peter Hedges’ Ben Is Back, you may be forgiven for thinking it’s a Christmas TV family movie in which everyone is going to learn a very important lesson: a picture-perfect family, formed by Holly (Julia Roberts, her husband Neal (a disappointingly underused Courtney B. Vance) and their three kids, preparing to spend their holidays in their big house with their big snowy yard, see their plans upended when Holly’s son from a previous marriage, Ben (Lucas Hedges) returns unannounced. He is a recovering addict, and his current stay in rehab is not his first one. Neal wants as little to do with him as possible, but Holly can’t help but cling to the hope that this time Ben’s clean for real.

This all seems set up for a very predictable family drama, but soon enough things take a turn: there’s a burglary, the dog goes missing, and we’re pretty sure it’s someone from Ben’s past as a junkie and a dealer who heard he’s back in town. Holly and Ben get into a car, and drive off into the night to canvas the city, checking off one traumatic loose end after another.

The movie’s greatest draw is that the mother and son duo makes for explosive drama, and it milks it for all it’s worth. Julia Roberts takes command of the screen as a mother who has authority and courage as well as her share of insecurities: her experience with Ben has taught her a lot about addiction and the lies that come with it, but there’s still a lot she didn’t want to know about the things her son did for drugs. Lucas Hedges, directed here by his father, plays the struggling addict exactly right, with just enough contrition and sincerity to make you want to believe this time’s the one -but leaving that lingering suspicion that at any given moment he may just be thinking of where to score.

The two of them together share a bristly intimacy: all the shared experiences, but also all the affronts and betrayals. While the movie is absolutely right in making this relationship the core of the film, I felt that it leaned towards the drama with too broad a stroke, too many situations ending in outbursts of grief or anger; melodrama is not a bad thing in and of itself, but this kind of heightened conflict is more effective when earned or after a simmering crescendo. Many of its little snapshots of living with an addict rang nonetheless true, so I could feel the reality of the story even under its dramatized expression.

Likewise, the movie is also correct in its targeting of the culprits of the American opioid crisis: it rightly takes to task doctors who too happily prescribe painkillers for every injury or insurance companies who facilitate this but then refuse to cover any kind of recovery treatments; it looks at addiction as a disease, not a sin or a weakness of character. And yet, as just as they are, its denunciations are all verbal, spoken openly in dialogue rather than built into the story.

Ultimately, Ben Is Back is at times melodramatic and exaggerated, leaving its little nuance to its protagonists, but it’s effective at that. There’s good drama in the iron-willed mother driving her son around on a guided tour of his lowest points, and Roberts and Hedges elevate the material with their performances.

El regreso de Ben (2018)

 

Si solo vieras las primeras escenas de El regreso de Ben, de Peter Hedges, se te perdonaría por pensar que es un telefilme familiar navideño en el que todo el mundo va a aprender una lección muy importante: una familia de postal, formada por Holly (Julia Roberts), su marido Neal (un infrautilizado Courtney B. Vance), y sus tres hijos, preparándose para pasar las navidades en su gran casa con su gran jardín nevado, cambian de planes cuando el hijo de Holly de un matrimonio anterior, Ben (Lucas Hedges) regresa sin avisar. Es un adicto en proceso de recuperación, y su estancia en un centro de desintoxicación no es la primera. Neal no quiere saber nada de él, pero Holly no puede evitar aferrarse a la esperanza de que esta vez Ben está limpio de verdad.

Todo esto parece conducir a un drama familiar muy predecible, pero pronto cambiarán las cosas: hay un robo, el perro ha desaparecido, y estamos convencidos de que ha sido alguien del pasado de Ben como yonqui y camello que se ha enterado de que ha vuelto a casa. Holly y Ben se meten en el coche y se adentran en la noche para peinar la ciudad, recorriendo un cabo suelto traumático tras otro.

El mayor aliciente de la película es que el dúo madre e hijo es la receta perfecta para un drama explosivo, y lo aprovecha al máximo. Julia Roberts se adueña de la pantalla como una madre con autoridad y coraje no exentos de inseguridades: su experiencia con Ben le ha enseñado muchas cosas sobre la adicción y las mentiras que la acompañan, pero aún hay muchas cosas que no quiere saber del pasado de su hijo. Lucas Hedges, dirigido aquí por su padre, interpreta a un adicto con problemas hábilmente, con la sinceridad y el arrepentimiento justos para hacerte creer que esta vez es la buena… pero dejando esa rendija de sospecha de que en cualquier momento puede estar pensando dónde conseguir el siguiente chute.

Los dos comparten una cercanía delicada: todas las experiencias compartidas, y todas las afrentas y las traiciones. Aunque la película toma la única decisión correcta al hacer de esta relación su tema central, me pareció que se entregaba al drama con un trazo demasiado amplio, con demasiadas situaciones que terminan en arrebatos de ira o tristeza; el melodrama no es malo de por sí, pero este tipo de conflicto es más efectivo cuando se gana al final de un tenso crescendo.

De igual manera, la película también acierta al identificar a los culpables de la crisis de drogadicción americana actual: denuncia justamente a los médicos que recetan opiáceos como caramelos o a las aseguradoras que lo facilitan pero luego se niegan a cubrir ningún tipo de tratamiento de rehabilitación; observa la adicción como una dolencia, no un pecado ni una debilidad de carácter. Y sin embargo, por justas que sean, estas denuncias son todas verbales, enunciadas directamente en el diálogo, no introducidas en la historia.

En última instancia, El regreso de Ben es a veces melodramática y exagerada, dejando sus matices para sus protagonistas, pero es efectiva en lo que hace. Hay buen drama en la madre coraje que conduce a su hijo por un recorrido de sus peores momentos, y Roberts y Hedges elevan el material con sus interpretaciones.