Vita & Virginia (2019) – Movie Review

Gemma Arterton and Elizabeth Debicki in Vita & Virginia

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Between 1925 and 1935, the writers Vita Sackville-West (Gemma Arterton) and Virginia Woolf (Elizabeth Debicki, whom we saw not so long ago in Widows) lived an all-consuming romance. Vita & Virginia tells the story of their relationship, documented extensively in letters. The dynamic between them is interesting: Sackville-West admired Woolf’s intellectualism and culture, while the latter envied the former’s vastly superior commercial success and the ease with which she finished one book after another. Have you noticed that in many films or TV shows where two characters fall in love, it’s sometimes difficult to say they like about each other?

Despite the times, this relationship was barely a secret: their husbands and relatives knew from the beginning, and Woolf would end up writing Orlando based on Sackville-West. Harold Nicolson (Rupert Penry-Jones), the latter’s husband, had his own affairs with men and resented Vita’s love of Virginia only when it threatened a scandal; Leonard Woolf (Peter Ferdinando), meanwhile, seemed worried only about Virginia’s increasing anxiety.

Vita & Virginia is at its best when it is looking at its heroines through an unabashedly modern lens: the first time we see Virginia Woolf in this film, she is dancing to upbeat contemporary music at a rave. In moments like those, the movie comes alive, and so do the characters; with The Favourite we got to talk a little bit about how, in many period films, the characters seem to know they are living in the past.

Other times, though, it feels like the engine runs out steam and the passion of these scenes fades: seeing a character write a letter while their voiceover narrates what’s being written seems especially lacking in inspiration. Because the movie covers the full ten years that Sackville-West and Woolf’s relationship lasted, there is some retread involved, where the main conflicts are relived several times over the years before reaching their conclusion.

Gemma Arterton and Elizabeth Debicki both breathe life into their characters, the former more than the latter; Woolf is more difficult to play because we’re already familiar with at least some parts of her life (it’s hard not to compare Debicki’s portrayal with Nicole Kidman’s in the amazing The Hours), and her initial aloofness means that we end up getting closer to Vita than to Virginia.

By the end the movie felt drawn out, but it’s still a touching if dispassionate love story. Chanya Button, who directed a script written by Eileen Atkins and herself, deserves credit for making an entire film out of this romance, and not a biopic in which this topic is merely touched upon or referenced; here is a story where the love between these two women is given a stage, talked about, and analyzed, where the characters are allowed to give themselves fully to each other. Whatever its faults, it really feels like it does them justice.

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Vita & Virginia (2019)

 

Entre 1925 y 1935, las escritoras Vita Sackville-West (Gemma Arterton) y Virginia Woolf (Elizabeth Debicki, a quien vimos no hace mucho en Viudas) vivieron un intenso romance. Vita & Virginia cuenta la historia de su relación, documentada extensamente en sus cartas. La dinámica entre ellas es interesante: Sackville-West admirada el intelecto y la cultura de Woolf, mientras que esta envidiaba el muchísimo mayor éxito comercial de la otra, y la forma en la que era capaz de terminar un libro tras otro. ¿Te has fijado en que en muchas películas y series en las que dos personajes se enamoran, a veces cuesta decir qué les gusta al uno del otro?

A pesar de la época, su relación apenas era un secreto: sus maridos y parientes lo supieron desde el principio, y Woolf acabaría escribiendo Orlando basándose en Sackville-West. Harold Nicolson (Rupert Penry-Jones), el marido de esta última, tenía sus propias relaciones con hombres y protestaba por el amor de Vita por Virginia solo cuando amenazaba con desatar un escándalo; Leonard Woolf (Peter Ferdinando), por su parte, parecía preocupado solo por la creciente ansiedad de Virginia.

Vita & Virginia funciona mejor cuando mira a sus heroínas a través de un prisma despreocupadamente moderno: la primera vez que vemos a Virginia Woolf en esta película, está bailando al son de música contemporánea en una fiesta. Es en momentos como este que el filme cobra vida, y sus personajes también; con La favorita ya hablamos un poco de que en muchas películas de época los personajes parecen saber que viven en el pasado.

Otras veces, por el contrario, parece que el motor se queda sin gasolina y la pasión de estas escenas se desvanece: ver cómo un personaje escribe una carta mientras su voz en off narra lo que escribe parece especialmente falto de inspiración. Dado que cubre los diez años que duró la relación entre las dos mujeres, hay cierta repetición cuando los conflictos principales se repiten varias veces a través de los años antes de llegar a su conclusión.

Gemma Arterton y Elizabeth Debicki dan vida a sus personajes, la primera más que la segunda; Woolf es más difícil de interpretar porque conocemos mejor al menos algunas partes de su vida (cuesta no comparar su interpretación con la de Nicole Kidman en la increíble Las horas), y su frialdad inicial significa que acabamos acercándonos más a Vita que a Virginia.

Para cuando llega el final la película se hace larga, pero no deja de ser una historia de amor conmovedora, aunque si acaso desapasionada. Chanya Button, que dirige un guión escrito por ella misma y por Eileen Atkins, merece reconocimiento por haber hecho toda una película de este romance, en lugar de un biopic en el que el tema solamente se alude o apenas se menciona: aquí tenemos una historia en la que el amor entre estas dos mujeres recibe toda la atención, se discute y se analiza, una historia en la que se les permite entregarse la una a la otra. A pesar de sus faltas, de verdad da la sensación de que les hace justicia.

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