Palm Springs (2020) – Movie Review

¡En español!

What a breath of fresh air! We don’t get nearly enough comedies -I don’t, anyway. Many films categorized as comedies, like romantic comedies, really only use the term as “not a drama”. Well here’s Palm Springs, which is a love story, but also hilarious.

This is a time loop story, in the honored tradition of Groundhog Day or Edge of Tomorrow (or the marvelous Russian Doll, recently on Netflix) where a character is forced to relive the same day over and over again. But rather than treading old ground, Palm Springs does wonderful and unexpected things with the premise.

The day that we’re all about to become very acquainted with is a fancy wedding at a desert resort somewhere in California. Our first protagonist is Nyles (Andy Samberg, of Brooklyn Nine Nine or Popstar: Never Stop Never Stopping fame), a guest at the wedding who has been reliving the day for the equivalent of many years now, and after trying to escape in thousands of ways, has been reduced to a sort of defeated hedonistic nihilism, drinking all the time and attending the ceremony in his Hawaiian shirt and shorts. The second protagonist is Sarah (Cristin Milioti), the bride’s chaotic neutral sister, who gets stuck in the loop by accident after an unplanned encounter with Nyles.

The first way in which this premise is clever is that it allows the story to sprint right past all the introductory scenes one might have expected, where the character tests all the rules of the universe; here, Nyles has been at it for years and can explain it all to Sarah with pragmatic nonchalance, freeing up valuable time to move forward with the story. The second way is that, as in Russian Doll, having two people in the same loop is dynamic and full of opportunities for the characters to bounce off each other; it is also clever that he is the knowledgeable veteran but Sarah is the driving force for finding solutions, because she is not yet jaded.

The third way in which Palm Springs subverted my expectations is that, in these sorts of stories, the solution to ending the loop is usually the character arriving at a cathartic realization, or a moral epiphany (Edge of Tomorrow is a notable exception). Here, that hypothesis is discarded very early on, leaving the ultimate solution a mystery.

All throughout, the film -as directed by Max Barbakow and written by Andy Siara) is fast-paced, funny, bright and colorful, all sunny blue skies and primary colors in stark contrast with the existentialist horror underlying much of the setting. Samberg and Milioti are both absolute firecrackers as a comedic duo: their performances are full of vim and energy, and yet they are not just a vehicle for gags; they build real characters with palpable chemistry that you can get invested in. And special credit goes to JK Simmons, always a delight, who runs away with every scene he’s in with a supporting character that I’ll let you discover for yourself.

It is an eternal condemnation of the Hollywood blockbuster system that a movie as gorgeous and as entertaining as Palm Springs can be done for $5 million while endless sequels and reboots are given $150 million budgets but can’t find one original idea between three of them. If you can find it, don’t let it get away.

Palm Springs on IMDb

Palm Springs (2020)

¡Qué soplo de aire fresco! No nos llegan suficientes comedias; a mí no, por lo menos. Muchas películas a las que nos referimos como comedias, como las comedias románticas, usan el término más bien como sustituto de “no es un drama”. Pues bien, he aquí Palm Springs, una historia de amor que además es divertidísima.

Es una de esas historias estilo Atrapado en el tiempo o Al filo del mañana (o la maravillosa Muñeca rusa, no hace mucho en Netflix), en la que un personaje se ve obligado a revivir el mismo día una y otra vez. Pero en lugar de recorrer caminos ya trillados, Palm Springs hace cosas inesperadas y maravillosas con su premisa.

El día que vamos a repetir es el de una boda elegante en un resort en medio de un desierto californiano. Nuestro primer protagonista es Nyles (Andy Samberg, conocido por Brooklyn Nine Nine o Popstar), uno de los invitados de la boda que lleva reviviendo el día desde lo que vienen a ser ya muchos años. Tras intentar escapar de miles de formas distintas, a estas alturas ya se ha acomodado en una especie de nihilismo hedonista resignado, encadenando cervezas y asistiendo a la ceremonia en camisa hawaiana y pantalones cortos. La segunda protagonista es Sarah (Cristin Milioti), la hermana caótica neutral de la novia, que acaba atrapada accidentalmente en el bucle tras un encuentro fortuito con Nyles.

La primera razón por la que esta premisa es inteligente es porque permite a la historia saltarse por completo la típica introducción en la que el personaje pone a prueba las restricciones del universo; aquí, Nyles lleva años practicando y puede explicárselo todo a Sarah con pragmática despreocupación, lo que ahorra tiempo que se puede emplear en avanzar la historia. La segunda razón es que, como ya vimos en Muñeca rusa, tener a dos personas en el mismo bucle es de lo más dinámico y rebosa oportunidades de conflictos curiosos entre ellos. También es interesante que él sea el veterano pero ella la principal instigadora de la búsqueda de soluciones, porque todavía no se ha dado por vencida.

La tercera forma en la que Palm Springs soslayó mis expectativas es que, en este tipo de historias, la solución para cerrar el bucle suele ser una revelación catártica o una epifanía moral (Al filo del mañana es una notable excepción). Aquí, esa hipótesis se descarta bien pronto, de modo que el objetivo final es un misterio.

De principio a fin, la película (dirigida por Max Barbakow y escrita por Andy Siara) es ágil, graciosa, luminosa y colorida, todo cielos azules y soleados y colores primarios, en contraste con el terror existencial de partes de la situación. Samberg y Milioti están los dos fenomenales como dúo cómico: sus actuaciones están llenas de energía, pero no son solo un vehículo para gags; dibujan personajes creíbles con gran química con los que es fácil identificarse. Y mención especial para JK Simmons, siempre un regalo, que se adueña de cada escena con un personaje secundario que te dejo descubrir por tu cuenta.

Es una condena eterna del sistema de superproducciones de Hollywood que una peli tan original y divertida como esta se pueda hacer por cinco millones de dólares mientras se aprueban presupuestos de 150 millones para un remake tras otro. Si consigues encontrarla, no te la pierdas.

Palm Springs en IMDb