Sorry To Bother You (2018)

Tessa Thompson and Lakeith Stanfield in Sorry to Bother You

¡En español!

Next time someone tells you that all American movies are the same, show them this. Next time someone tells you that they always know what’s going to happen in a movie, show them this.

Sorry To Bother You, 2018’s other movie about trying to live while black in Oakland (after the equally but differently excellent Blindspotting), is a crazy acid trip into the cinematic genius of its director, Boots Riley.

On the surface it is about Cassius Green, a young black man who’s trying to climb the ladder at a telemarketing job. An older colleague, played with gusto by Danny Glover, teaches him to use “white voice” to sound more appealing to white customers, and this jumpstarts Cassius’ sales. His growing success puts him at odds with the rest of his colleagues, who are trying to unionize and are therefore not terribly popular with the management.

In truth, this plot summary is a bit like saying that Casablanca is about getting two plane tickets: perhaps not inaccurate, but imprecise. Alas, that’s all you’re getting from me, because watching with disbelief and bewilderment as the story twists, turns, forks and runs circles is a key part of the fun.

And believe me, the plot gets very surreal, but the movie’s themes are stone cold serious. Where Blindspotting’s Oakland was a city in which a black man is seen as inherently dangerous, in this Oakland a black man can find success and support only after successfully wiping the blackness out of his speech. It also takes a focused, hard look at exploitative labor practices and the importance of unions.

Reinforcing my call for an Oscar for casting directors, Sorry To Bother You is fillled to the brim with talent. In the center of it all shines Lakeith Stanfield, who chains one amazing performance after another ever since his brief but heartbreaking debut in Short Term 12. He is a gifted dramatic actor, but here he also gets to show off an impeccable comedic timing, living proof that a comedy can have a protagonist surrounded by colorful characters without making him a simple straight man who only reacts to others. Cassius’ girlfriend is played by Tessa Thompson, who radiates strength and power while pulling double duty as his social conscience. Steven Yeun plays their colleague at the call center who’s trying to form a union, and it felt weird to see him as a labor advocate so shortly after his impactful role as a detached heir in Burning, although you’ll soon forget your mistrust. Armie Hammer has a couple of brief appearances as the CEO of a slave company (…you’ll know what I mean), and really, if you’re going to cast one archetypal white male character, you could hardly do better than Armie Hammer. Even Cassius’ white voice gets a casting flourish, given to a chipper if incongruous David Cross.

All of these characters cross, clash and collide in increasingly insane situations, and to try to name one would be to chain a dozen. Watching this movie is to be in a constant state of surprise. It is cinematically as bold and creative as it is thematically, willing and able to utilize smash cuts, inserts, callouts from one scene that are answered in the next, or even stop motion animation to keep subverting your expectations. It is raw creativity at work, and yes, because it takes risks, some of the jokes or sight gags don’t quite land, some twists grow too outlandish, but these are few and the pleasure of seeing this level of inventiveness more than makes up for it.

It will not be easy to catch Sorry To Bother You, as international distributors seem unwilling to buy it for their markets, despite the fact that it has performed tremendously well in the United States against a modest budget. If you can get your hands on a DVD, though, don’t let it get away. It’s an experiment in hilarious, socially conscious filmmaking. Next time someone tells you they’ve seen it all, show them this.

Sorry To Bother You on IMDb

Sorry To Bother You (2018)

 

La próxima vez que alguien te diga que todas las películas americanas son iguales, enséñale esta. La próxima vez que alguien te diga que siempre sabe lo que va a pasar en una película, enséñale esta.

Sorry to bother you, la otra película de 2018 sobre intentar vivir en Oakland siendo negro (después de la igual pero diferentemente brillante Blindspotting), es un viaje de ácido demente al genio cinematográfico de su director, Boots Riley.

En un nivel la película trata de Cassius Green, un joven afroamericano que intenta avanzar en su trabajo de teleoperador. Un colega mayor, interpretado con brío por Danny Glover, le enseña a utilizar su “voz de blanco” para resultar más atractivo a los clientes blancos, lo que da un empuje a sus ventas. Su creciente éxito crea roces con el resto de sus colegas, que intentan sindicarse y por lo tanto no son muy populares con los jefes.

A decir verdad, este resumen de la historia es un poco como decir que Casablanca trata de conseguir billetes de avión: quizás no incorrecto, pero sí impreciso. Por desgracia, es todo lo que me sacarás, porque contemplar con incredulidad y desconcierto mientras la historia gira, se retuerce, se divide y corre en círculos es una parte clave de la diversión.

Y créeme, la historia se vuelve muy surrealista, pero los temas de la película son totalmente serios. Mientras que la Oakland de Blindspotting era una ciudad en la que un hombre negro se ve como algo implícitamente peligroso, en esta Oakland un hombre negro puede encontrar el éxito solo después de abandonar su voz negra. También lanza una mirada consciente y dura a la explotación laboral y a la importancia de los sindicatos.

Sorry to bother you, reforzando mi afirmación de que debe haber un Oscar a la mejor dirección de casting, rebosa talento por todos lados. En el centro de todo brilla Lakeith Stanfield, quien encadena una actuación impresionante tras otro desde su breve pero desgarrador debut en Short Term 12. Es un actor dramático prodigioso, pero aquí también tiene la oportunidad de lucir una impecable vis cómica, prueba viviente de que se puede escribir un protagonista de comedia rodeado de personajes pintorescos sin reducirlo a un contrapunto que se limita a reaccionar a los demás. La novia de Cassius la interpreta Tessa Thompson, quien irradia fuerza y poder mientras hace las veces de conciencia social. Steven Yeun interpreta al compañero del trabajo que intenta formar un sindicato, y se me hizo raro verlo tan concienciado después de aparecer como heredero insensible en Burning, aunque no tardarás en olvidar tu desconfianza. Armie Hammer tiene un par de apariciones como presidente de una empresa de esclavos (…ya lo verás) y, la verdad, si quieres fichar a un actor para el papel de hombre blanco por antonomasia, te costará encontrar uno mejor que Armie Hammer. El casting se luce hasta con la voz blanca de Cassius, que viene de un risueño David Cross.

Todos estos personajes se cruzan, se enfrentan y chocan en situaciones cada vez más delirantes, e intentar nombrar una sería encadenar una docena. Ver esta película es entrar en un estado de sorpresa constante. Cinematográficamente es tan audaz como temáticamente, dispuesta a utilizar cortes, insertos, llamadas de una escena que se responden en la siguiente, y hasta animación stop motion para sabotear tus expectativas. Es creatividad en estado puro, y sí, dado que toma riesgos, algunas de las bromas o golpes visuales no dan en el blanco, algunos giros dan una vuelta de más, pero son los menos y el placer de ver este nivel de imaginación merece la pena de sobra.

No te será fácil ver Sorry to bother you, porque los distribuidores internaciones parecen temerosos de comprarla para sus mercados, a pesar de que ha tenido un éxito tremendo en Estados Unidos con un presupuesto modesto. Si consigues hacerte con un DVD, no lo dejes escapar. Es un experimento de cine cómico y de conciencia social. La próxima vez que alguien te diga que ya lo ha visto todo, enséñale esto.