Can You Ever Forgive Me? (2018) – Movie Review

Melissa McCarthy and Richard E. Grant in Can You Ever Forgive Me

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Can You Ever Forgive Me? is one of those stories that are far too outrageous and unbelievable to be fake; it must be factual, because you couldn’t make it up. It introduces us to Lee Israel (Melissa McCarthy), a biography writer in New York who’s down on her luck. With no money to pay her rent, or her cat’s veterinarian, or really anything else, she resorts to selling a celebrity letter that she owns. When that turns out to be more profitable than she expected, she sells a celebrity letter that she doesn’t own, and then she starts forging letters and selling them right and left to wealthy collectors.

It is notable to see Melissa McCarthy in a dramatic role after a long string of comedies of varying crassness. I will never tire of repeating that comedic actors are way more likely to be great at drama than dramatic actors are to be any good at comedy; with McCarthy the issue is that her comic style is excess, taking a beat and then leaning into it until she overwhelms you, which sometimes works and sometimes doesn’t. Here, though, she builds Lee with restraint and discretion, even though as a caustic, unfriendly and yet utterly desperate woman there was no shortage of excuses to overact.

Richard E. Grant, who turned out to be such a delight of a person during the movie’s Oscar campaign, graces the screen in a supporting role as Lee’s partner in crime (figuratively, at first, then literally). Old acquaintances, they run into each other day-drinking at an empty gay bar, and their mutual recognition as misanthropic outsiders immediately gels into a begrudging camaraderie.

Under Marielle Heller’s direction, the movie is similarly level-headed. It allows both of the main characters’ homosexuality and his HIV-positive status to be acknowledged and exist within the story without using it as fodder for drama. Can You Ever Forgive Me?, if anything, downplays the extent of Lee’s forgery operation, choosing to focus on her life over her fraud. Other directors would have made it flashier, I think, or more sensational; but this is the right tone to strike, not to defend her subject but to study it with sincerity and interest.

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¿Podrás perdonarme algún día? (2018)

 

¿Podrás perdonarme algún día? es una de esas historias demasiado exageradas e inverosímiles como para ser mentira: sé que es una historia real porque nadie podría inventarse esto. Nos presenta a Lee Israel (Melissa McCarthy), una escritora de biografías en Nueva York que vive en la ruina. Sin dinero para pagar el alquiler, o al veterinario de su gato, o cualquier otra cosa, acaba vendiendo una carta de una celebridad que tenía en su posesión. Cuando eso resulta más lucrativo de lo que esperaba, prueba a vender una carta de una celebridad que no estaba en su posesión, y de ahí pasa a falsificar cartas y a venderlas a ricos coleccionistas.

Es notable ver a Melissa McCarthy en un papel dramático tras una larga lista de comedias de sal más o menos gruesa. Nunca me cansaré de repetir que hay muchos más actores de comedia que pueden bordar un drama que actores dramáticos con vis cómica, con McCarthy la cosa es que su estilo de comedia es el exceso, coger un gag y explotarlo hasta abrumarte, lo cual a veces funciona y a veces no. Aquí, sin embargo, dibuja a Lee con moderación y discreción, a pesar de que una mujer tan cáustica, agresiva pero a la vez totalmente desesperada ofrece mil oportunidades para la sobreactuación.

Richard E. Grant, quien resultó ser un encanto de persona durante la campaña de los Oscar del año pasado, bendice la pantalla en un papel secundario como amigo y luego socio de Lee. Viejos conocidos, se reencuentran bebiendo en pleno día en un bar gay vacío y su reconocimiento mutuo como misántropos solitarios forma una delicada camaradería.

Bajo la dirección de Marielle Heller, la película también es serena. Permite que se pueda hablar de la homosexualidad de ambos personajes y del estado de VIH-positivo de él y que existan en la historia sin usarlo como atajo para el drama. Si acaso, ¿Podrás perdonarme algún día? rebaja la gravedad de la operación fraudulenta de Lee y prefiere centrarse en su vida más que en su fraude. Otros directores, me parece a mí, habrían producido una película más espectacular, pero este es el tono correcto: no busca defender al sujeto, sino estudiarlo con sinceridad e interés.

¿Podrás perdonarme alguna vez? en IMDb