Deux Moi (2019) – Movie Review

Ana Girardot and François Civil in Deux Moi

¡En español!

Rémy (François Civil) and Mélanie (Ana Girardot) seem to be moving in slow-motion through life, surrounded by people on fast-forward. Rémy has severe insomnia and spends his nights wide awake, whereas Mélanie has the opposite problem: try as she might to stay up, she sleeps twelve to fourteen hours every day. The result is the same: they are both permanently exhausted, and it takes them every ounce of their energy just to function through their day, leave the house, perform at their jobs, and drag themselves back home. They have friends or relatives, but they’re a fleeting presence; they move at full speed, and it’s too difficult to keep up with them. They can feel themselves sinking into loneliness.

They live in neighboring apartment blocks in Paris, and they take the same subway every morning to go to work, shop at the same grocery store; I was certain that within fifteen minutes they would have a meet cute and kick off a great love story that -after the requisite conflict- would fix them both. I was thrilled -genuinely excited- to be proven wrong: Deux Moi is not what you might expect. It is not interested in throwing Rémy and Mélanie together, but rather in exploring their lives apart, letting us identify and assess the parallels and contrasts between their experiences. We follow them separately, as they cross and overlap through at least a dozen different occasions where they may have met, had somebody told them that someone over there was going through the same thing.

Deux Moi is well directed (by Cédric Klapisch), well written (by himself and Santiago Amigorena), has a sharp sense of humor that it doesn’t overindulge in, and the craft is faultless: the whole film is peppered with strikingly blocked shots that form beautiful compositions without distracting from the scene, and the energetic editing deserves a mention too. François Civil and Ana Girardot had already worked together, playing siblings, in Ce qui nous lie; here, they play their adrift characters with grounded effort, burying a growing anxiety under a layer of fatigue.

Despite all of this, what I most loved about this movie is the touching tenderness with which it navigates the issue of mental health of its protagonists. Both Rémy and Mélanie start going to therapy pretty soon, and this is treated with normalcy and sensitivity. Their therapists, contrary to popular tropes, are neither charlatans nor dispensaries of genius advice: they are professionals, certainly with their own quirks, who try to interpret the little information they begin with (even if they do fall into their breakthroughs a little too easily at the very end). Rémy and Mélanie experience improvement from the moment they start treatment, but very slowly, and very incrementally; there is no one cure, no easy fix. There is a crucial moment in which Rémy’s therapist tells him: “You have symptoms associated with depression. That doesn’t mean you have depression.” This is a story that avoids labels, and recognizes that one may need to ask for help regardless of whether one is given a diagnosis.

I suspect Deux Moi may not make the splash it deserves, because it actively shies away from melodrama and spectacle in favor of nuance, but I encourage you to seek it out and give it a chance.

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Deux Moi (2019)

 

Rémy (François Civil) y Mélanie (Ana Girardot) parecen moverse por la vida a cámara lenta, rodeados de gente que corre a toda velocidad. Rémy padece un grave insomnio que le obliga a pasarse las noches en vela, mientras que Mélanie tiene el problema contrario: por mucho que se esfuerce en mantenerse despierta, duerme entre doce y catorce horas todos los días. El resultado es el mismo: ambos están permanentemente exhaustos, y la poca energía que tienen la gastan en aguantar el día, salir de casa, trabajar, y volver arrastrándose al final del día. Tienen amigos o parientes, pero son una presencia fugaz; se mueven a velocidad normal, cuesta demasiado seguirles el ritmo. Sienten que les está engullendo la soledad.

Viven en bloques de apartamentos contiguos, en París, y toman el mismo metro cada día para ir al trabajo, compran en la misma tienda; yo estaba convencido de que en quince minutos se encontrarían por casualidad y empezarían una bella historia de amor que (tras el conflicto imprescindible) los arreglaría a los dos. Me alegró -me entusiasmó- equivocarme: Deux Moi no es lo que podrías esperar. No le interesa juntar a Rémy y a Mélanie, sino explorar sus vidas separadas, dejarnos a nosotros identificar y evaluar las coincidencias y los contrastes entre sus experiencias. Los seguimos a cada uno por su lado mientras se cruzan y se solapan en al menos una docena de ocasiones distintas en las que podrían haberse conocido, si alguien les hubiera dicho que allí hay una persona que está pasando por lo mismo.

Deux Moi está bien dirigida (por Cédric Klapisch), bien escrita (por él mismo y por Santiago Amigorena), tiene un afilado sentido del humor que no prodiga, y la técnica es irreprochable: toda la película está puntuada por planos hábilmente encuadrados que forman bellas composiciones sin distraer de la escena, y el enérgico montaje también es digno de mención. François Civil y Ana Girardot ya habían trabajado juntos, haciendo de hermanos, en Nuestra vida en la Borgoña; aquí interpretan a sus personajes a la deriva con una creciente ansiedad sumergida bajo una corriente de fatiga.

No obstante todo lo anterior, lo que más me ha gustado de esta película es la conmovedora ternura con la que ilustra la salud mental de sus protagonistas. Tanto Rémy como Mélanie empiezan a ir a terapia bastante pronto, lo cual se trata con normalidad y sensibilidad. Sus terapeutas, al contrario de los estereotipos, no son ni charlatanes paródicos ni dispensadores de consejos milagrosos: son profesionales, con sus propias peculiaridades, que tratan de interpretar la poca información con la que empiezan (aunque es verdad que alcanzan sus revelaciones con demasiada facilidad hacia el final). Rémy y Mélanie experimentan mejoría desde el primer momento tras empezar la terapia, pero muy lentamente, y de forma muy paulatina; no hay cura mágica ni solución universal. Hay un momento crucial en el que psicólogo de Rémy le dice: “Tienes síntomas asociados con la depresión. Eso no significa que tengas depresión.” Esta es una historia que rehúye de las etiquetas, y reconoce que a veces uno puede necesitar ayuda fuera de un diagnóstico.

Sospecho que Deux Moi no tendrá la repercusión que debería, porque se aparta deliberadamente del melodrama y el espectáculo en favor de la introspección, pero te animo a que la busques y le des una oportunidad.

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