Matthias & Maxime (2019) – Movie Review

Gabriel D'Almeida Freitas and Xavier Dolan in Matthias & Maxime

¡En español!

Disclaimer: This movie is in québecois, which long-time readers will know instantly predisposes me in its favor.

There’s a group of friends in Montréal, who met in school and are now in their late twenties. Matthias (Gabriel D’Almeida Freitas) has his life together, a good job at a law firm, a razor-sharp girlfriend, and a loving family. Maxime (Xavier Dolan) is an outlier in the group: working class, self-conscious about the birthmark on his face, he is the legal guardian of his mother (Anne Dorval, always a mother for Dolan), who is occasionally abusive towards him even as he does her shopping and cooks her food.

When all the friends are together, they talk about everything and nothing, and snipe at each other in the way old friends do, but Max needs something else in his life; we learn that he’s moving to Australia, not knowing exactly what for (“Why move all the way there to do the same job you’re doing here?” says one of his friends, oblivious). In the days leading up to his final departure, the group’s reaction is to rally around Max and support him, more perhaps than they did before. Matt, on the other hand, takes the news badly and reacts by alternatively withdrawing into himself and lashing out at everyone else.

My admiration for Xavier Dolan as a director is well documented; this is the third film of his I write about on this blog, after It’s Only the End of the World and The Death and Life of John F. Donovan (which came out just 7 months ago!). Watching this movie, it occurred to me that one of the things that’s notable about him is that, for an extremely prolific director who makes almost one movie per year, he is not always making the same film. His work certainly has recurring themes and a very recognizable style, but he is not moving in circles: he’s done films about motherhood, about family, about love, and now, about friendship.

Matthias & Maxime is a beautiful portrayal of a close friendship, in its most natural form: loving and tender, but also raw and messy, prone to bursts of uncontrollable emotion. The friendship between the two men feels real and old, lived in. We can sense that Matt’s mom (a Dolan stape: characters have mothers, and they are fully realized characters, not just props), being better off, has been looking after Max all their life, bringing him into the family, but the class divide between them has remained unspoken, as have other things; they do not have the tools necessary to process their impending separation.

Gabriel D’Almeida Freitas, a stranger to me, does a superb job as Matt, keeping a façade of effortful normalcy over the turmoil of his mixed emotions. Dolan, who hadn’t directed himself since 2013’s Tom at the Farm, makes a charismatic Max, mixing moments of aggression with flashes of weakness (a great character moment: a tense Max sucking his thumb and one of his friends swatting his hand, felt so natural and familiar). A great actor’s director, he also strikes gold with two brief but amazing roles: Harris Dickinson as a truly insufferable, neo-yuppie alpha-male rich lawyer, and Camille Felton as a hilariously artsy teenager who can only speak in hashtags and meaningless buzzwords -her brother (Pier-Luc Funk, we just saw him in Genesis) keeps chastising her for mixing English into her French while I laughed giddily in my seat (I am forever thankful that Canadian films are subtitled in France).

Dolan, of course, also produces and writes (and is co-credited for the costume design, but who’s keeping track); he’s got a gift for writing dialogue that’s larger-than-life but also, paradoxically, natural and imperfect: as soon as the friends get together they all start talking over each other and arguing in several threads at the same time.

In all, Matthias & Maxime feels like a much more solid, personal film than The Death and Life of John F. Donovan: there is one cohesive plot that grows and develops beautifully, and the style, gorgeous and luxuriant as ever, is nonetheless subordinate to the story, and it does not seem to stop the film in its tracks. By the end, I felt like I belonged in that group of friends, and grew anxious about Max’s departure with the rest of them. It is worth going on this ride.

Matthias & Maxime on IMDb

Matthias & Maxime (2019)

 

Descargo de responsabilidad: Esta película está en québecois, lo cual -como sabrán los lectores más fieles- significa que estoy inmediatamente predispuesto a su favor.

Hay un grupo de amigos en Montréal; se conocieron en el colegio y ahora andan por la veintena. Matthias (Gabriel D’Almeida Freitas) tiene la vida resuelta, un buen trabajo en un bufete de abogados, una novia más lista que el hambre, y una familia que le quiere. Maxime (Xavier Dolan) es distinto a los demás: de clase trabajadora, avergonzado de la marca que tiene en la cara, es el tutor legal de su madre (Anne Dorval, que siempre hace de madre para Dolan), que a veces es violenta con él aunque sea quien le hace la compra o le prepara la comida.

Cuando los amigos se juntan, hablan de todo y de nada, y se meten unos con otros de esa forma propia de las viejas amistades, pero Max necesita algo más en su vida; nos cuentan que se muda a Australia, sin saber exactamente para hacer qué (“¿Para qué mudarse tan lejos para hacer el mismo tipo de trabajo que ya haces aquí?”, le pregunta uno, sin darse cuenta de que no se trata de eso). En los días anteriores a su partida, la reacción del grupo es arropar a Max, quizás más de lo habitual. Matt, por el contrario, se toma peor la noticia y reacciona replegándose sobre sí mismo y desfogándose con todos los que le rodean.

Mi admiración por Xavier Dolan como director está bien documentada; esta es la tercera de sus películas sobre la que escribo en este blog, tras Solo el fin del mundo y La vida y muerte de John F. Donovan (¡que salió hace solo 7 meses!). Viendo esta, se me ocurrió que una de las cosas que me llaman la atención es que, para ser un director tan prolífico que produce casi una película al año, no se dedica a hacer la misma película una y otra vez. Su obra desde luego tiene temas recurrentes y un estilo muy característico, pero no se mueve en círculos: ha escrito historias sobre la maternidad, sobre la familia, sobre el amor, y ahora sobre la amistad.

Matthias & Maxime es un hermoso retrato de una gran amistad en su forma más natural: tierna y sensible, pero también cruda y desordenada, susceptible a arrebatos de emoción descontrolada. La amistad entre los dos hombres parece real y antigua, vivida. Vemos que la madre de Matt (una de las características de Dolan: los personajes tienen madres, quienes son a su vez personajes totalmente realizados, no solo artilugios del guión), que tiene dinero, ha estado cuidando de Max toda su vida, acogiéndolo en la familia, pero la división de clases entre ellos no se discute, al igual que otras cosas; no cuentan con las herramientas necesarias para procesar su inminente separación.

Gabriel D’Almeida Freitas, desconocido para mí, realiza un trabajo excelente como Matt, con una fachada de costosa normalidad sobre el torbellino de sus emociones encontradas. Dolan, que no se había dirigido a sí mismo desde su Tom en la granja de 2013, es un Max carismático que mezcla momento de agresión con destellos de debilidad (un gran momento de personaje: tenso, Max se chupa el dedo, y uno de sus amigos le aparta la mano; natural y familiar). Gran director de actores, también ha dado en el clavo con dos papeles breves pero geniales: Harris Dickinson como un abogado rico neo-yuppie macho alfa verdaderamente insufrible, y Camille Felton como una adolescente desternillantemente bohemia que solo sabe hablar en hashtags y palabras de moda que no significan nada; su hermano (Pierre-Luc Funk, lo acabamos de ver en Génesis) no deja de reñirle por mezclar inglés y francés mientras yo me río atónito en mi butaca (agradezco eternamente que en Francia subtitulen las películas canadienses).

Dolan, por supuesto, también produce y escribe (y también comparte créditos por el diseño de vestuario, pero quién lleva la cuenta); tiene un don para escribir diálogos exaltados pero a la vez naturales e imperfectos: en cuanto se juntan los amigos, empiezan a hablar todos a la vez y a discutir varios frentes al mismo tiempo.

En su conjunto, Matthias & Maxime es una película mucho más sólida y personal que La vida y muerte de John F. Donovan: hay un argumento coherente que se desarrolla orgánicamente, y el estilo, refinado y cuidado como siempre, está siempre subordinado a la historia, sin interrumpirla. Al final ya me sentía como uno más del grupo, y empezó a estresarme la despedida de Max como a los demás. Es un viaje que merece la pena.

Matthias & Maxime en IMDb