Top Gun: Maverick (2022) – Movie Review

Tom Cruise in Top Gun: Maverick

¡En español!

This is what blockbusters are for: to assemble top talent in the filmmaking craft, then give them the resources they need to build an incredible spectacle. Top Gun: Maverick is exactly that, a cinematic spectacle like you’ve never seen.

This belated sequel sees captain Pete Mitchell, callsign Maverick (Tom Cruise), return to the Top Gun aviation academy he graduated from, this time as an instructor to an elite team of fighter pilots drafted for an impossible mission (sorry). The trainees are mostly interchangeable, except for Rooster (Miles Teller), the son of Maverick’s wingman, Goose, who died in the first Top Gun. Rooster blames Maverick for his father’s death; Maverick, on the other hand, wants to train and support Rooster but also doesn’t want to send him to his potential death. If the mission is the main plot thread, this conflict works as the film’s main emotional stakes (Jennifer Connelly hangs around as a love interest, although she is tragically relegated to being a sounding board for Cruise).

As for the mission: There is an enemy uranium enrichment plant, it matters not where, that must be destroyed before it becomes operational, and it is defended in such a way that the only way to achieve this is to fly four jets at top speed along a treacherous canyon, then up and into a massive crater, drop missiles at the bottom of it, and then speed right back up and out into the sky, where they will then be spotted and chased by the enemy defenses.

The bulk of the movie, then, revolves around Maverick getting his pupils to drill this extremely specific exercise over and over again, against the clock, until they’re ready for the real maneuver. This turns out to be an excellent narrative setup, firstly because by sheer repetition the difficulties, dangers and stakes of the mission become ingrained in your brain by the time the real thing comes along, but also because it transforms the majority of the film into a powerful crescendo of tension that culminates in a spectacular action sequence that still manages to surprise and shock despite the buildup.

By now you’ve for sure read about the incredible practical action of the film: much of the aerial maneuvers, chases and fights are real, meaning for most of it we’re looking at real planes, being flown for real, by the actual actors in the film (what parts are replaced or augmented by CGI, I couldn’t tell you, such is the level of the craft). I can’t help feeling that flying actual fighter jets into extremely dangerous maneuvers is too high a bar to expect from actors, but the truth is that the results are absolutely mind-blowing. The shots from cameras installed inside the planes’ cockpits, which manage to be claustrophobic from the cramped space inside and also agoraphobic from the vastness of the open air outside, transmit a palpable sense of movement. You get to see the actors’ faces reacting to extreme gravity, the real landscape whooshing by, the screen shaking with speed. Tom Cruise bears the brunt of it, pushing his already legendary fearlessness, and somehow he makes it look natural and insanely difficult at the same time. I’ve really never seen anything like it.

I do want to say, though, that although this practical action has to be seen to be believed, an unparalleled commitment to showmanship and truly the limit of what’s possible, ultimately the reason why all these action sequences are so exhilarating lies in the filmmaking. More specifically, it is Joseph Kosinski’s direction and Eddie Hamilton’s editing that take technically impressive flying feats and transform them into gripping thrills. I noticed myself clenching my fists during the climax when a plane flew too close to a rock, or when a missile exploded just inches from the fuselage. That feeling is the real testament to the skill of these filmmakers.

I would say that big action blockbusters do not get better than this, except that’s exactly what these people are pushing themselves to do. You owe it to yourself to see this spectacle.

Top Gun: Maverick on IMDb

Top Gun: Maverick (2022)

Para esto están las superproducciones: para reunir al mejor talento cinematográfico y darles los recursos que necesiten para realizar un espectáculo increíble. Top Gun: Maverick es precisamente eso, una película-espectáculo que ningún cinéfilo puede dejar pasar.

Esta tardía secuela sigue al capitán Pete Mitchell, nombre en clave Maverick (Tom Cruise), que vuelve a la academia de aviación Top Gun, de la que se graduó, para entrenar a un equipo de pilotos reclutados para participar en una misión imposible (perdón). Los pilotos son casi todos intercambiables, salvo por Rooster (Miles Teller), el hijo de un compañero de Maverick, Goose, que murió en la primera Top Gun. El joven culpa a Maverick de la muerte de su padre; Maverick, por su parte, quiere formar y apoyar a Rooster pero a la vez no quiere ponerle en peligro. Si la misión es el argumento central de la película, este conflicto entre los dos viene a ser su historia emocional (Jennifer Connelly también anda por ahí, aunque trágicamente no pasa de ser un accesorio para el personaje de Cruise).

En cuanto a la misión: en algún lugar, no importa dónde, hay una planta de enriquecimiento de uranio que hay que destruir antes de que empiece a operar, pero está tan bien defendida que la única vía de ataque posible es volar cuatro cazas a máxima velocidad por un angosto cañón, subir repentinamente por el borde un gran cráter, bombardear el interior, y luego volver a salir del cráter por el lado opuesto, donde esperan las defensas antiaéreas.

La mayor parte de la película se centra en ver cómo Maverick entrena a sus pupilos una y otra vez para que sean capaces de completar este ejercicio tan específico, contrarreloj, para que puedan hacerlo de verdad. Se trata de una estructura narrativa sorprendentemente eficaz, primero porque por pura repetición los detalles, peligros y consecuencias de la misión se te acaban grabando en el cerebro para cuando llega el momento de la verdad, y segundo porque casi toda la película se convierte en un crescendo de tensión que culmina con una espectacular secuencia de acción que consigue sorprender e impresionar incluso a pesar de tanta expectación.

A estas alturas seguro que has leído cosas acerca de la increíble acción de Top Gun: casi todas las maniobras, persecuciones y luchas aéreas son reales, en el sentido de que la mayor parte del tiempo lo que sale en pantalla son aviones de verdad, pilotados de verdad, por los actores reales del filme (el nivel de la cinematografía es tal que no sabría decirte qué partes son total o parcialmente digitales). En cierto modo siento que volar un caza de verdad y realizar todo tipo de piruetas peligrosas con él es demasiado pedir para un actor, pero hay que admitir que los resultados son impactantes. Los planos grabados con cámaras en las cabinas de los cazas, que resultan a la vez claustrofóbicos por lo estrecho del espacio en el interior y a la vez agorafóbicos por la inmensidad del cielo en el exterior, transmiten una sensación de movimiento casi palpable. Ves cómo los rostros de los actores reaccionan a la fuerza de la gravedad, el paisaje se aleja de fondo, la velocidad sacude la pantalla. Tom Cruise se lo trabaja más que nadie, reforzando su temeridad ya legendaria, y no sé cómo pero hace que parezca natural y a la vez imposible. Nunca he visto nada igual.

Sí que quiero recalcar, a pesar de todo lo de arriba, a pesar del nivel de compromiso con la profesión, a pesar de lo que aumentan el límite de lo que es posible, en última instancia la razón por las que todas estas secuencias de acción resultan tan emocionantes es la cinematografía. Concretamente, son la dirección de Joseph Kosinski y el montaje de Eddie Hamilton los que toman proezas de aviación, impresionantes a nivel técnico, y las convierten en tensión, emoción y sobresaltos. Viendo el espectacular clímax, me di cuenta de que apretaba los puños cada vez que un caza volaba a meros centímetros de un risco, o cuando un misil explota al lado del fuselaje.

Diría que no se le puede pedir más a una superproducción de acción que lo que ofrece Top Gun: Maverick, pero el caso es que eso es exactamente a lo que se dedica esta gente. No te la puedes perder.

Top Gun: Maverick en IMDb