The Old Guard (2020) – Movie Review

Charlize Theron in The Old Guard

¡En español!

Prepare to have a great time with a thrilling action movie, full of well-directed fights and heroes that you’ll feel great rooting for.

This is the premise: there is a small order of four immortal warriors. They are Booker (Matthias Schoenaerts), Joe (Marwan Kenzari), Nicky (Luca Marinelli), and their leader Andy (Charlize Theron), formerly Andromache of Scythia. They are immortal, which is not to say invulnerable: they get shot, stabbed, thrown off buildings, have every bone broken, but every time their wounds heal and they get back in action. They use their immortality and the martial skills they have finessed over centuries of practice to rescue hostages and save lives all around the world, but their routine gets shaken up doubly when we join them. Firstly, a slimy CEO (Harry Melling) -technically of a pharmaceutical company, but clearly coded as an insufferable tech CEO kind of douchebag- starts hunting them to try to experiment on them and replicate their immortality, and secondly, for the first time in 200 years they sense the arrival of a new immortal, American soldier Nile (Kiki Layne, whom you might remember from If Beale Street Could Talk), whom they will have to recruit and onboard while on the run.

There is much to like about this setup. First and foremost, there’s the fact that in a cast of just five characters, there are two women, two POC, and at least two LGBTQ people. It would be easy to count this as a victory for inclusion and move on, but it’s worth breaking down how this representation works within the context of the film: here we have a group of outsiders who operate in the margins of a society that wants to profit from their talents but does not consider them as people. Whether it’s Black music or drag reality TV or immortal DNA, it is a less salient version of the concept that Get Out built into a full story. It is no accident that the one straight white male character’s arc is about reckoning with being part of the system. This is a script (written by Greg Rucka, based on his comic book, unread by me) that understands the implications of its choices and keeps them consistent even in the background.

I also loved the relationship between Andy and Nile; not least because Theron and Layne are both infinitely charismatic, but mostly because the film sprints right past the usual intro-to-heroics routine of superhero or comic book movies (of which this is one) and from a standard master and student dynamic their chemistry very soon evolves into that of a leader training her second-in-command. Nile is an instant driving force and a voice of authority within the team, not just “the rookie”. With so many origin stories that all feel like a prolonged prologue, it’s delightful to get one that feels like a full, standalone movie right from the start.

The Old Guard, as an action film, is ultimately not on the level of a John Wick, or Theron’s own Atomic Blonde, but it’s still miles ahead of any Marvel blockbuster, with real, weighted choreographies that deploy deadly but graceful moves in unbroken shots. Its one weakness is a particularly weak villain, neither charismatic enough to hate nor threatening enough to want to see dead, but the cast of heroes has charm enough to make up for it. Gina Prince-Bythewood directed the hell out of a thoroughly enjoyable film, and you would do well to add it to your Netflix queue right now.

The Old Guard on IMDb

La vieja guardia (2020)

Prepárate para pasártelo en grande con una trepidante película de acción, llena de peleas bien dirigidas y héroes a los que da gusto animar.

La premisa es la siguiente: existe una reducida orden de cuatro guerreros inmortales. Son Booker (Matthias Schoenaerts), Joe (Marwan Kenzari), Nicky (Luca Marinelli) y su líder Andy (Charlize Theron), nombre real Andrómaca de Escitia. Son inmortales, que no invulnerables: les pegan tiros, los apuñalan, los tiran de tejados, se rompen docenas de huesos, pero sus heridas se curan y vuelven a la acción. Usan su inmortalidad y la pericia que han refinado durante siglos para rescatar rehenes y salvar vidas por todo el mundo, pero su rutina cambia por partida doble cuando los conocemos. Primero, un ejecutivo despreciable (Harry Melling), técnicamente presidente de una farmacéutica pero claramente modelado a imagen de esos insufribles directivos de redes sociales y tecnológicas, empieza a darles caza para experimentar con ellos y replicar su inmortalidad. Además, por primera vez en 200 años perciben la llegada de una nueva inmortal, la soldado americana Nile (Kiki Layne, a quien quizás recuerdes de El blues de Beale Street), a quien tendrán que reclutar y entrenar clandestinamente.

Hay mucho que alabar en este concepto. En primer lugar está el hecho de que en un reparto de solo cinco personajes ya hay dos mujeres, dos personas de color, y al menos dos personas LGBTQ. Sería fácil contarlo como una victoria de la inclusión y pasar a otra cosa, pero merece la pena analizar cómo encaja esto en el contexto de la película: se trata, al fin y al cabo, de personas marginadas que viven fuera de una sociedad que quiere adueñarse de su talento pero que no las considera humanas. Ya sea la música negra o los programas de drag queens o el ADN inmortal, es una versión menos prominente de lo que Déjame salir convirtió en toda una historia. No es ningún accidente que el conflicto del único hombre blanco hetero del grupo sea considerar si es parte del sistema. Es un guión (escrito por Greg Rucka, basado en su propio cómic, que no conozco) que comprende las implicaciones de sus decisiones y es consistente con ellas incluso en el trasfondo.

También me ha encantado la relación entre Andy y Nile; en gran parte porque Theron y Layne son las dos infinitamente carismáticas, pero principalmente porque la película despacha enseguida la rutina habitual de “introducción a la heroicidad” de las pelis de superhéroes y la química de la maestra y la discípula enseguida pasa a ser una de una líder que entrena a su segunda al mando. Con tantas historias de introducción que parecen un prólogo a otras historias, es genial ver una que desde el principio funciona como una película individual.

Como película de acción, La vieja guardia no está al nivel de una John Wick, o la Atomic Blonde de la propia Theron, pero no deja de estar a años luz por delante de cualquier superproducción de Marvel, con coreografías reales e impactantes que encadenan movimientos letales pero gráciles en planos únicos. Su única debilidad es un villano particularmente débil, que no es ni lo bastante carismático como para odiarlo ni lo bastante amenazador para querer verlo muerto, pero el elenco protagonista tiene encanto de sobra para compensarlo. Gina Prince-Bythewood ha dirigido un deleite de película con habilidad indiscutible, y merece la pena añadirla a tu lista de Netflix.

La vieja guardia en IMDb