Kajillionaire (2020) – Movie Review

Richard Jenkins, Debra Winger and Evan Rachel Wood in Kajillionaire

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Prepare to be surprised by Miranda July’s latest, Kajillionaire, a heartfelt portrait of yearning and intimacy under the guise of a whimsical comedy. On the surface of it, the story is about a family of three professional con artists: the parents (Richard Jenkins and Debra Winger) and their adult daughter, Old Dolio (Evan Rachel Wood), who get by pulling off depressingly petty scams: returning items they stole to the store, mail theft, not exactly Ocean’s Eleven. Their family dynamic changes when they bring in Melanie (Gina Rodriguez) to help with insurance fraud, because Dolio sees her at first as a threat to the family unity, whereas Melanie correctly infers that Dolio is being taken advantage of by her parents.

If you’re familiar with the film’s writer and director, you know to expect something quirky, and for sure you’re going to get a lot of quirkiness, starting with the family home which is a dump of an office that leaks horrible pink foam from the walls. The deliberate oddness of the film will probably put some people off, who might find levity and squalor a weird mix, and that’s a pity because the genius of Kajillionaire is that all its quirks in fact serve the theme, which is Dolio’s yearning for connection and intimacy with her own family, who treat her as a disposable stranger. From her attending an antenatal class, to her craving for pancakes, to her fear of being touched, one comedic or observational bit after another serves to build up a character who is immensely lonely.

In addition to the top-notch writing, this is also possible thanks to Evan Rachel Wood, who appears almost hidden unto herself under layers of oversized tracksuits and a curtain of hair that kept reminding me of Cousin It from The Addams Family -a far cry from her steely Dolores in Westworld. Speaking in her lowest possible register, adopting the body language of a lanky teenager, she conveys all the loneliness and abandonment that her character doesn’t know how to verbalize. Jenkins and Winger, meanwhile, expertly hone their likability to show us how they can be charming to others while letting us glimpse the stone-cold resolve of a predator.

On the whole, Kajillionaire is a small, spirited comedy surrounding a deft family drama. It goes where you least expect it at every turn, a display of creativity and emotion.

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Kajillionaire (2020)

Déjate sorprender por la última obra de Miranda July: Kajillionaire, un sentido cuadro de añoranza e intimidad disfrazado de comedia experimental. A primera vista, la historia trata de una familia de tres timadores profesionales: los padres (Richard Jenkins y Debra Winger) y su hija adulta, Old Dolio (Evan Rachel Wood), quienes se ganan la vida -es un decir- llevando a cabo timos patéticos como devolver en tiendas objetos que no han comprado, robar correo… en fin, que esto no es Ocean’s Eleven. Sin embargo, la dinámica familiar cambia cuando reclutan a Melanie (Gina Rodriguez) para que les ayude con un fraude al seguro, porque Dolio la ve al principio como una amenaza para la integridad familiar, mientras que Melanie infiere correctamente que los padres de Dolio se aprovechan de ella.

Si ya conocías a la directora y guionista, entonces ya sabes que una película suya será rara, y desde luego rarezas hay, empezando por el hogar familiar que no es otra cosa que una oficina destartalada cuyas paredes rezuman una repugnante espuma rosa. Es probable que la excentricidad de la película no guste a alguno, por la extraña mezcla de comedia y pobreza, pero es una pena porque la genialidad de Kajillionaire es que todas sus florituras sirven para reforzar el tema principal, que es el deseo de Dolio de sentir la cercanía y compañía de su propia familia, que la trata como una empleada. Desde una clase para madres primerizas hasta su apetito por las tortitas o su miedo al contacto físico, cada momento cómico contribuye a dibujar un personaje desesperadamente solo.

Además del excelente guion, dicho personaje funciona también gracias a Evan Rachel Wood, escondida casi dentro de sí misma bajo capas de chándales tres tallas más grandes y una cortina de pelo que no dejaba de recordarme al Primo Eso de La Familia Addams; muy lejos de la férrea Dolores de Westworld. Con el registro de voz más grave posible y el lenguaje corporal de una adolescente desgarbada, personifica la soledad y el abandono que su personaje no sabe expresar. Jenkins y Winger, por su parte, saben manipular su propio encanto para demostrar por qué un desconocido se fiaría de ellos a la vez que nos dejan entrever la fría determinación de un depredador.

En su conjunto, Kajillionaire es una comedia pequeña y atrevida que esconde un avezado drama familiar. Va donde menos te lo esperas, con un despliegue de creatividad y emoción.

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