Red Rocket (2022) – Movie Review

Simon Rex in Red Rocket

¡En español!

This one’s exhausting, let me get that out of the way so you’ll know that when I heartily recommend Red Rocket, it will be along the lines of Uncut Gems: this excellent movie is going to stress the hell out of you, and you shouldn’t miss it.

Much like Uncut Gems, this film features a natural born hustler with a brilliant mind for charming marks and selling snake oil but lacking the judgment to make a single good choice in his life. He is Mikey (Simon Rex), a former porn actor who returns to his forsaken Texas town, with only the clothes on his back and a pocketful of cash to his name, to crash with his not-really-ex-wife Lexi (Bree Elrod) and her mother (Brenda Deiss). Mikey sees returning home as hitting rock bottom, and it’s easy to see why: that place is an all-American hellscape of oil refineries, dilapidated single-unit houses, and dingy liquor stores, where drugs are rampant and nobody seems to have a job.

To his credit, Mikey does briefly try to get legitimate work, but with a resume that we could charitably consider unconventional, he resorts to the less savory enterprises. One is selling weed for a local mobster, including in turf that’s forbidden to him; another is to seduce the 17-year-old Strawberry (Suzanna Son), a waitress at a donut shop, to lead her into a lucrative (for him) career in porn.

You see, then, how a different person might see risks in these endeavors, but Mikey is that kind of person that responds to every situation, whether positive or negative, by charging ahead. He never stops talking (he must have mastered circular breathing like a legendary trumpet player), selling, hustling, or simply touting his own list of awards and accomplishments. He wins people over with his charm, or by overselling his stardom, or simply by wearing them down. He is insufferable, and morally bankrupt, but you’ll have to take my word for me that he is also endearing in his own insecure, fumbling way. There’s something charming in how utterly he fails in his every endeavor to make a life for himself, and how obstinately he continues to make the most questionable choices possible.

Simon Rex’s work is nothing short of phenomenal -the energy alone! He must still be exhausted!- with a character who puts upon a macho façade but must still show a host of contradicting emotions and conflicts underneath, but the writing and editing are also invaluable in making the comedy click together. I said this movie is exhausting, but it’s also hilarious throughout, and not just with one kind of comedy either: there’s Apatow-style improv, but also visual gags, smash cuts, reaction shots… The script (co-written by director Sean Baker and Chris Bergoch) is sharp as a knife, and the whole cast is outstanding, especially considering that except for Rex, for most of them this is their first acting credit.

You’re going to suffer for it, but you’ll have a grand old time. Don’t let this one slip by!

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Red Rocket (2022)

Esta va a ser agotadora, te aviso desde ya para que sepas que, cuando te recomiende Red Rocket, será en la línea de Diamantes en bruto: esta excelente película te va a estresar, no te la pierdas.

Igual que Diamantes en bruto, esta es la historia de un malrollero nato que cuenta con un gran talento para embelesar a desconocidos y venderles todo tipo de timos, pero que carece del buen juicio que hace falta para darle uso a dicha habilidad. Se trata de Mikey (Simon Rex), un ex actor porno que vuelve a su desolado pueblo de Texas sin más posesiones que la ropa que lleva puesta y un puñado de dólares para pedir asilo en casa de su casi ex mujer, Lexi (Bree Elrod), y la madre de esta (Brenda Deiss). Para Mikey, este regreso representa la derrota definitiva, y la razón es evidente: el pueblo es un infierno americano plagado de refinerías de petróleo, casas unifamiliares dilapidadas y licorerías mugrientas, donde abundan las drogas pero escasean los trabajos.

Mikey, todo hay que decirlo, intenta brevemente conseguir un trabajo legítimo, pero con un currículum que podríamos calificar generosamente de inusual, acaba recurriendo a proyectos más cuestionables. Uno es vender marihuana para una mafiosa local, concretamente en un territorio que le prohíben expresamente; el otro es seducir a una camarera de 17 años llamada Strawberry (Suzanna Son) para que acepte emprender una lucrativa (para Mikey) carrera en la industria del porno.

Ya comprenderás, pues, por qué algunas personas podrían ver riesgos en estas iniciativas, pero Mikey es el tipo de persona que responde a todas las situaciones -sean buenas o malas- corriendo hacia delante. No calla ni debajo del agua (debe de haber dominado la respiración circular, como los trompetistas legendarios), siempre vendiendo, timando o presumiendo de su larga lista de premios y récords. Se gana a la gente gracias a su encanto, o haciéndose la estrella, o sencillamente cansándola hasta que se rinde. Es cansino e inmoral, pero créeme que se hace entrañable a su manera. Hay algo encantador en su forma de fracasar en todo aquello cuanto acomete y la obstinación con la que se empeña en tomar siempre la peor decisión posible.

La interpretación de Simon Rex es fenomenal (no me imagino la energía que le habrá hecho falta; ¡aún estará cansado!), porque su personaje erige siempre una fachada de macho alfa pero a la vez debe mostrar toda una serie de conflictos y emociones contradictorias por debajo, aunque el guion y el montaje son igual de importantes a la hora de perfeccionar la comedia. Ya he dicho que es una película agotadora, pero también es muy graciosa, con varios tipos de comedia además: improvisación al estilo Apatow, gags visuales, cortes repentinos, reacciones… El guion (escrito por el director Sean Baker junto con Chris Bergoch) destaca por su inteligencia, y el reparto sorprende por su consistencia, teniendo en cuenta que salvo por Rex la mayoría jamás había actuado antes.

Red Rocket te hará sufrir, pero a la vez te lo pasarás en grande. ¡No la dejes pasar!

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