Game Night (2018)

Rachel McAdams, Kyle Chandler and Jason Bateman in Game Night

¡En español!

Is it me, or do we not see many comedies anymore? It feels like, as Marvel has solidified the concept of the action blockbuster with bland comedic tension-breakers, the idea of a movie whose goal is openly to make you laugh (laugh, out loud) has fallen out of fashion.

Well, here’s Game Night to break that trend. It is the funniest film to come out this year (would be even if there was more competition). It’s funny because it’s extremely clever, but it’s also funny because it’s not afraid to be silly.

The premise is that a group of friends get together to do an escape room/murder mystery kind of party, where one of them will be fake-kidnapped, except he’s kidnapped for real and the game suddenly becomes real. Anybody who wants to tell you anything else about the plot is going to spoil you something. Let’s leave it at: hijinks ensue.

Mark Perez’s script is impressively agile; it keeps the set pieces, the twists and the jokes coming. It knows that in comedy it’s better to leave a scene too early than too late, so by the time we begin to get used to a situation something happens to turn the tables or throw a wrench in the characters’ plans.

Game Night’s casting is equally responsible for its success: Rachel McAdams and Jason Bateman can be funny on cue. They’re funny when they’re cracking jokes, and they’re hilarious when they aren’t doing anything. Bateman has refined his deadpan all throughout his career, whereas McAdams seems to switch between drama (we just saw her in Disobedience) and comedy effortlessly. Here they’re perfectly matched as a married couple, with a shared intimacy that can see them supportive one moment and poking fun at each other the next.

I loved all of the supporting cast. I feel like I want to name-check them all! In the interest of brevity I’ll try to limit it to Kyle Chandler, as the game night’s host who gets kidnapped for real. Chandler, who has cultivated an image of rugged intensity in shows like Friday Night Lights or movies like Manchester by the Sea, can be surprisingly funny when he’s subverting his tough guy persona.

(Can I also name-check Sharon Horgan? She’s a riot. Or Jesse Plemons? Or-)

There’s slapstick, there’s dry humor, there’s potty humor, there’s situational humor and throwaway lines, there’s action, there’s reaction shots, there are surprising cameos, and it all works together under John Francis Daley and Jonathan Goldstein’s direction. Every time you think you know what’s going to happen next, it pulls the rug out from under you.

This is all I can do to stop myself from listing all of my favourite scenes. Just find this movie, enlist some friends, treat yo self, and enjoy some respite from your daily existential dread.

Game Night on IMDb

Game Night on Amazon

Noche de juegos (2018)

 

¿Es cosa mía, o ya no vemos tantas comedias como antes? Me de la impresión de que, a medida que Marvel ha solidificado el concepto del blockbuster de acción salpimentado de sosos momentos cómicos para aliviar la tensión, la idea de una película que desea abiertamente hacernos reír (reír, de verdad) se ha pasado de moda.

Pues bien, aquí está Noche de juegos para romper esa tendencia. Es la película más graciosa del año (y lo sería aunque hubiera más competencia). Es graciosa porque es extremandamente inteligente, pero también es graciosa porque no le da miedo ser tonta.

La premisa es que un grupo de amigos se reúnen para jugar a uno de esos juegos en los que hay que huir de una sala o resolver un asesinato, en el que van a hacer como que secuestran a uno de ellos, pero entonces lo secuestran de verdad y lo que era un juego se vuelve real. Cualquiera que quiera contarte más sobre el argumento va a desvelarte algo. Dejémoslo en: pasan cosas.

El guión de Mark Perez es asombrosamente ágil: encadena escenarios, giros y bromas sin parar. Sabe que en comedia es mejor salir de una escena demasiado pronto que demasiado tarde, así que para cuando nos acostumbramos a una situación pasa algo que cambia las tornas o desbarata los planes de los protagonistas.

El casting de Noche de juegos es igualmente responsable de su éxito: Rachel McAdams y Jason Bateman saben ser graciosos al instante. Son graciosos cuando cuentan chistes, y son igual de graciosos cuando no hacen nada. Bateman ha refinado su calculada inexpresividad a lo largo de toda su carrera, y McAdams parece saltar del drama (la acabamos de ver en Disobedience) a la comedia sin esfuerzo. Aquí hacen la pareja perfecta como un matrimonio que puede apoyarse mutuamente un momento y despellejarse sin piedad en el siguiente.

Me gusta todo el reparto secundario. ¡Me dan ganas de nombrarlos a todos! En aras de la brevedad, intentaré limitarme a Kyle Chandler, el anfitrión de la susodicha noche de juegos a quien secuestran de verdad. Chandler, quien ha cultivado una imagen de ruda intensidad en series como Friday Night Lights o películas como Manchester by the Sea, sabe ser sorprendentemente gracioso cuando sabotea su propia imagen de tipo duro.

(¿Puedo hablar también de Sharon Horgan? Es lo más. ¿O de Jesse Plemons? ¿O…?)

Hay humor físico, humor seco, humor escatológico, humor situacional, gags de diálogo, hay acción, hay planos de reacción, cameos inesperados, y todo funciona bajo la dirección de John Francis Daley y Jonathan Goldstein. Cada vez que crees saber lo que va a pasar, la película te pilla por sorpresa.

Voy a dejarlo por no enumerar todas mis escenas favoritas. Busca esta película, recluta a unos amigos, date un capricho y disfruta de una distracción de tu angustia existencial.